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Justicia vs. derecho: el dilema

Artículo publicado en MIlenio, el día 31 de marzo del 2021.

En carta del 15 de marzo, el Presidente de la República solicitó al presidente de la Suprema Corte de Justicia que iniciara una investigación para “esclarecer la actuación del juez Gómez Fierro”. En la misma misiva señaló que existen “personas, organizaciones y empresas” que habrían conformado un “buró jurídico” para oponerse a la transformación del país. Uno de sus integrantes sería José Ramón Cossío.

El ministro en retiro Cossío es bien conocido en los circuitos jurídicos y académicos, pero no todos conocen su trayectoria. Por eso llama la atención la mención presidencial: ¿Por qué le importaría al titular del Ejecutivo destacar su participación en esa supuesta confabulación?

Más allá de explicaciones anecdóticas, existe una profunda disonancia entre la visión que tiene el presidente López Obrador del derecho, y aquella que ha postulado por décadas Cossío en una extensa y robusta obra. Y junto con él, toda una generación de juristas académicos que, como ha documentado Héctor Fix Fierro, transformaron el modo de entender y practicar el derecho (bit.ly/2PFJ3yy).

En su libro Dogmática constitucional y régimen autoritario (1998), Cossío rompió con el pensamiento constitucional que prevaleció en la segunda mitad del siglo XX y postuló una visión normativa (no política) de la Constitución como referente necesario para todos los actores sociales y políticos. Dicho de otro modo, propuso que la transición obligaba a tomar en serio a la Constitución.

Poco años más tarde en Cambio social y cambio jurídico (2001) buscó dar una respuesta a una pregunta doble. ¿Cómo afecta el cambio social al derecho? Y, simultáneamente, ¿cómo contribuye el derecho al cambio social? Ahí dibujó la necesidad de un pensamiento jurídico innovador y de un nuevo modo de entender el derecho.

Ya como ministro de la Corte, Cossío generó una nueva dinámica en los debates judiciales y la jurisprudencia. Su huella es visible sobre todo en la novena época. Después de la reforma constitucional de 2011 — consecuente con su premisa de tomar a la Constitución en serio— se alejó en varias decisiones de sus pares y produjo algunos de los votos particulares con mayor influencia en la construcción de los derechos humanos y la interpretación constitucional.

Cossío es un jurista sólido y congruente. Su obra y sus decisiones no siempre han generado consenso, pero nadie puede acusarlo de improvisación u oportunismo. Su pensamiento es el de una generación que cree que el derecho y los derechos son los contenedores del poder. Esta concepción choca frontalmente con la visión del presidente López Obrador, quien cree que la lógica del poder (en el caso el proyecto político de la 4T) debe imponerse al derecho. Dos paradigmas, diría Cossío, que se oponen.

Ese es el choque que presenciamos.

  1. En principio mi reconocimiento al Dr José Ramón Cossio quien sin duda es un estudioso del derecho.
    El punto en el que dudo y pienso se debe analizar es el alcance de derecho creado por un grupo de poder que legislo para crear un orden jurídico que permite que en la práctica grupos minoritarios tengan acceso a contrato o concesiones que afectan a la mayoría de los mexicanos, a quienes se les imponen limitaciones su desarrollo en la realidad, y claramente se observa que lo formal difiere de la realidad de una manera injusta, y es donde nos debemos preguntar qué debe prevalecer la ley formal o la realidad.? Dejando que un sistema jurídico formal siga permitiendo que los que más tienen abusen en perjuicio de todos.

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