En días recientes se ha lanzado en redes sociales una campaña de agradecimiento a médicos, personal de enfermería y trabajadores sanitarios (camilleros, intendentes, cocineros, etc.).Es una gran iniciativa, sin duda, la cual ratifica que:

  1. Son seres humanos. No son seres superdotados ni protegidos por un aura mágica.
  2. Son vulnerables ante el Covid-19: no solo enferman, sino también mueren, por desgracia.
  3. La crisis les produce miedo, por varios motivos: i) el desbordamiento de la infraestructura hospitalaria y la insuficiencia de recursos humanos: son insuficientes; ii) carecen de equipo de protección adecuado; iii) varios de ellos son población vulnerable y han dejado de laborar; iv) algunos otros simplemente han abandonado sus funciones; v) la imposibilidad de atender adecuadamente a todos los pacientes; y vi) la impotencia ante la mortandad: el 8% de los contagiados están en situación crítica y de estos el 80% fallece.
  4. El estrés que padecen es altísimo, lo que se agudiza con cansancio físico y falta de sueño. ¿Cuánto tiempo más se estirará la liga? ¿Aguantarán este ritmo?
  5. Se sienten abandonados. Por AMLO, no se diga; hasta como gremio los descalificó. Hugo López-Gatell hace de todo, pero no hay reportes de que visite hospitales o que interactúe con los médicos.
  6. La paga es muy mala. No es lo relevante, pero ellos lo interpretan como desdén y maltrato del gobierno federal a sus personas. Paradoja: un nini ‘gana’ $ 3,748 pesos mensuales, un médico interno la mitad: $ 1,800 pesos, y muchos pasantes de servicio social de medicina, nada (cero pesos).

Además de aplausos, necesitan apoyo institucional, abrazos y buena paga.