¿Y los fideicomisos ya extinguidos?

Artículo publicado en la Silla Rota, el día 6 de octubre del 2020.

 

Importante no olvidar: ya hay fideicomisos extinguidos o en proceso.

¿Qué ha sucedido con ellos?

¿Cuántos recursos se han concentrado en la Tesorería de la Federación?

¿En qué se han empleado?

¿Su manejo ha sido más transparente?

¿Su destino no ha sido discrecional?

La memoria es corta y de ahí la necesidad de recordar:

La actual iniciativa de reformar diversas leyes para extinguir más de 100 fideicomisos establecidos por las leyes, es la segunda embestida para apropiarse de recursos administrados de esta forma. La primera partió del Decreto del presidente publicado el 2 de abril de este año, en el que se ordenó la extinción de fideicomisos establecidos en instrumentos distintos a la ley.

¿Cuáles fueron los resultados?

Ayudaría mucho que las autoridades hacendarias informaran del monto, destino y forma de decisión sobre dichos recursos.

Parte de las consideraciones de aquel Decreto se justificó en la “Austeridad Republicana, lo que implica combatir el despilfarro de los bienes y recursos nacionales, y la administración de los recursos con eficiencia, eficacia, economía, transparencia y honradez para satisfacer los objetivos a los que están destinados, …”.

En congruencia con dichos principios el Gobierno Federal debe informar, luego de haber examinado dichos fideicomisos, aquellos casos en los que encontró “despilfarro de los bienes y recursos nacionales” y, en su caso, las acciones legales que emprendió en contra de los autores de los mismos, así como los montos y las causas de dichos despilfarros. Así mismo, la congruencia con la transparencia debería informar cuál fue el monto concentrado en la Tesorería, así como el destino que se les dio. ¿Cuáles fueron las prioridades? ¿Cuáles fueron las reglas y las razones que muestran que las decisiones no fueron discrecionales y transparentes?

En los informes mensuales que la Secretaría de Hacienda rinde a la Cámara de Diputados en los meses de abril a agosto de este año, se reporta en el periodo enero-abril una “recuperación” por 21.3 mil millones de pesos en fideicomisos diversos; para mayo se reportó 23. 6 mil millones de pesos, y en el periodo enero-agosto la “recuperación” reportada en el mismo rubro es de 33.6 mil millones de pesos. La información anterior proviene del reporte de ingresos no tributarios, sin especificar de manera pormenorizada los fideicomisos de los cuales provienen.

Por otra parte, en el rubro de gasto programable de salud, en el informe del periodo enero-agosto, se reporta un “crecimiento real” negativo de –0.8 % (página 10 del Informe).

Los datos son llamativos si se toma en cuenta que la justificación central en la “recuperación” de los recursos se apoya en la necesidad de incrementar los recursos para la atención de covid-19, pero lo anterior no se aprecia en un claro incremento en el gasto de salud. ¿En qué se destinaron si es que se han destinado, los recursos de los fideicomisos extinguidos? ¿Cuánto de esos recursos se han destinado a salud?

Las preguntas anteriores requieren de respuestas puntuales para conocer de manera precisa la forma en que el gobierno decide sobre los recursos “recuperados”.

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